No todos tenemos las mismas técnicas de estudio o métodos para adquirir nuevos conocimientos; tampoco empleamos las mismas estrategias para enfrentar nuestros retos de valor o esfuerzo. Lo que si le puedo asegurar es que el camino de cualquier líder estará siempre repleto de información esperando ser absorbida, digerida y puesta en acción.
Lo que hace la diferencia es que no todas las personas prestamos la misma atención a este punto, por lo que muchas de las maneras en que la vida nos ofrece la información pasa a veces de largo sin darnos cuenta, pero no se preocupe, todo tiene solución y todo puede ser aprendido.
Cuando usted quiere aprender acerca de cualquier tema, lo más seguro es que por las circunstancias de la actualidad informática, usted recurra primero a distintos portales de Internet para investigar, conocer fuentes bibliográficas, autores, documentales entre muchas otras alternativas que este medio le permite. Esto parece bien y de hecho lo es, lo que usted puede ver como mucha afluencia de personas en una librería para adquirir un buen libro, debe multiplicarse casi por seis millones de personas alrededor de todo el mundo, conectados a la red para buscar información.
Lo interesante del caso es que aunque estos medios parecieran hoy por hoy irremplazables, hay un aspecto que muchas personas ignoran o quizá lo saben pero no se dan a la tarea de querer adentrarse más en ello. Lo que sucede es que irónicamente un sinnúmero de información que usted encuentra en Internet, le habla de personajes que existieron hace muchos años, cuando ni siquiera había indicios de una explosión intelectual en el campo de la tecnología, donde talvez ni existían este término en el léxico de ese entonces. Por lo tanto usted ahora con un avanzado y complejo sistema de redes de telecomunicaciones, puede adquirir un avanzado y profundo conocimiento de personas que no lo tenían, pero que le permiten a usted entender y adquirir todo el conocimiento que usted está buscando.
De esta manera, el punto que quiero que usted descubra es que su conocimiento no depende de los medios de transmisión, sino de la fuente de la información misma, sé que es más fácil dar clic sobre un link de un buscador o visitar propiamente la página del sitio que queremos emplear para buscar la información, que detenerse a pensar y adquirir sabiduría como lo hicieron las personas de quienes se hablan en ese portal que usted está visitando. No le parece esto un poco irónico y hasta inaudito.
El punto es que no estoy criticando ni pautando la importancia indiscutible de los medios electrónicos o impresos que nos transmiten la gama infinita de oportunidades para adquirir conocimiento. Lo que si deseo es que usted no deje de pensar por querer poseer conocimiento. Pues ¿de donde cree usted que nació el mismísimo Internet?…
Claro! Tiene usted razón: DE LA MENTE DE UNA PERSONA, que vive en el mismo mundo que usted, con la misma cantidad de días al año y las mismas horas al día. Pero con la gran diferencia de que así como este ejemplo y que hay muchos más, todo se trata de pensar, adquirir conocimiento de lo que hay, de lo que las personas saben, viven y piensan. La información está ahí, pero hay que saberla observar, comprender y canalizar para que sea de su total dominio.
Le he dicho que no estoy condenando la acción de aprender mediante el Internet, porque personalmente la considero una de las herramientas más eficaces para la ampliación de las fronteras y el encuentro multicultural, de hecho yo empleo mucho este sistema para aprender y para dar que aprender (como en este momento ^_^), pero siempre mantengo presente la siguiente frase presente en mi mente: aprendo más cuando hablo con la fuente infinita de conocimiento, las personas.
Mi intensión en este tema es despertar nuevamente en las personas, la necesidad de interiorizar, de buscar en el mundo respuestas, de investigar en el campo, en la ciudad, con la gente, en su mente y con ello lograr que surjan nuevos debates, nuevas preguntas, nuevos retos. El líder no puede dar por sentado lo que los demás dicen, él debe cuestionar y cuestionarse, las grandes ideas y los grandes proyectos, así como la gran sabiduría mostrada por innumerables personajes a lo largo de la historia, nos muestra la importancia de pensar, de observar y de investigar con lo que nos presenta la vida.
No sea usted de las personas que son muy buenas para leer pero también para repetir, cree sus propios juicios, elabore hipótesis que le inviten a pensar, observe a las personas y aprenda, mire a los animales y describa las maravillas de la naturaleza, no espere encontrar todas las respuestas al sonido de un clic o al pasar página tras página.
Un amigo dijo una vez: “quería descubrir como cambia el comportamiento de las personas cuando no pueden emplear la electricidad, pero no pude porque en ese momento se fue la luz”
Se da cuenta usted como todos los días tenemos la dicha de enfrentarnos a grandes retos y los dejamos pasar porque las “respuestas” ya están escritas….
Yo le invito a que como parte del arsenal de herramientas para ser un verdadero líder, descubra el mundo que tiene a su alrededor, observe y aprenda, disfrute de contestarle a una persona una gran duda a través de la observación de su propia conducta, quizá descubra que la respuesta a cualquier interrogante se encuentra en la raíz del mismo problema.
Lo que hace la diferencia es que no todas las personas prestamos la misma atención a este punto, por lo que muchas de las maneras en que la vida nos ofrece la información pasa a veces de largo sin darnos cuenta, pero no se preocupe, todo tiene solución y todo puede ser aprendido.
Cuando usted quiere aprender acerca de cualquier tema, lo más seguro es que por las circunstancias de la actualidad informática, usted recurra primero a distintos portales de Internet para investigar, conocer fuentes bibliográficas, autores, documentales entre muchas otras alternativas que este medio le permite. Esto parece bien y de hecho lo es, lo que usted puede ver como mucha afluencia de personas en una librería para adquirir un buen libro, debe multiplicarse casi por seis millones de personas alrededor de todo el mundo, conectados a la red para buscar información.
Lo interesante del caso es que aunque estos medios parecieran hoy por hoy irremplazables, hay un aspecto que muchas personas ignoran o quizá lo saben pero no se dan a la tarea de querer adentrarse más en ello. Lo que sucede es que irónicamente un sinnúmero de información que usted encuentra en Internet, le habla de personajes que existieron hace muchos años, cuando ni siquiera había indicios de una explosión intelectual en el campo de la tecnología, donde talvez ni existían este término en el léxico de ese entonces. Por lo tanto usted ahora con un avanzado y complejo sistema de redes de telecomunicaciones, puede adquirir un avanzado y profundo conocimiento de personas que no lo tenían, pero que le permiten a usted entender y adquirir todo el conocimiento que usted está buscando.
De esta manera, el punto que quiero que usted descubra es que su conocimiento no depende de los medios de transmisión, sino de la fuente de la información misma, sé que es más fácil dar clic sobre un link de un buscador o visitar propiamente la página del sitio que queremos emplear para buscar la información, que detenerse a pensar y adquirir sabiduría como lo hicieron las personas de quienes se hablan en ese portal que usted está visitando. No le parece esto un poco irónico y hasta inaudito.
El punto es que no estoy criticando ni pautando la importancia indiscutible de los medios electrónicos o impresos que nos transmiten la gama infinita de oportunidades para adquirir conocimiento. Lo que si deseo es que usted no deje de pensar por querer poseer conocimiento. Pues ¿de donde cree usted que nació el mismísimo Internet?…
Claro! Tiene usted razón: DE LA MENTE DE UNA PERSONA, que vive en el mismo mundo que usted, con la misma cantidad de días al año y las mismas horas al día. Pero con la gran diferencia de que así como este ejemplo y que hay muchos más, todo se trata de pensar, adquirir conocimiento de lo que hay, de lo que las personas saben, viven y piensan. La información está ahí, pero hay que saberla observar, comprender y canalizar para que sea de su total dominio.
Le he dicho que no estoy condenando la acción de aprender mediante el Internet, porque personalmente la considero una de las herramientas más eficaces para la ampliación de las fronteras y el encuentro multicultural, de hecho yo empleo mucho este sistema para aprender y para dar que aprender (como en este momento ^_^), pero siempre mantengo presente la siguiente frase presente en mi mente: aprendo más cuando hablo con la fuente infinita de conocimiento, las personas.
Mi intensión en este tema es despertar nuevamente en las personas, la necesidad de interiorizar, de buscar en el mundo respuestas, de investigar en el campo, en la ciudad, con la gente, en su mente y con ello lograr que surjan nuevos debates, nuevas preguntas, nuevos retos. El líder no puede dar por sentado lo que los demás dicen, él debe cuestionar y cuestionarse, las grandes ideas y los grandes proyectos, así como la gran sabiduría mostrada por innumerables personajes a lo largo de la historia, nos muestra la importancia de pensar, de observar y de investigar con lo que nos presenta la vida.
No sea usted de las personas que son muy buenas para leer pero también para repetir, cree sus propios juicios, elabore hipótesis que le inviten a pensar, observe a las personas y aprenda, mire a los animales y describa las maravillas de la naturaleza, no espere encontrar todas las respuestas al sonido de un clic o al pasar página tras página.
Un amigo dijo una vez: “quería descubrir como cambia el comportamiento de las personas cuando no pueden emplear la electricidad, pero no pude porque en ese momento se fue la luz”
Se da cuenta usted como todos los días tenemos la dicha de enfrentarnos a grandes retos y los dejamos pasar porque las “respuestas” ya están escritas….
Yo le invito a que como parte del arsenal de herramientas para ser un verdadero líder, descubra el mundo que tiene a su alrededor, observe y aprenda, disfrute de contestarle a una persona una gran duda a través de la observación de su propia conducta, quizá descubra que la respuesta a cualquier interrogante se encuentra en la raíz del mismo problema.