Ampliando algunos términos - II Parte-

Acompañar más que dirigir

Una de las controversias que usted puede encontrar con mayor coincidencia en el área del liderazgo es la confusión de roles entre las distintas personas que por una u otra razón se encuentran al frente de diferentes grupos de personas.

Muchas estructuras se rigen por las llamadas directivas, gabinetes o bases de jerarquía, que lo que buscan es dirigir una parte del concepto de trabajo en grupo a una sola persona que por su ocupación dentro de esa directiva representa al resto del grupo. Es decir existe un presidente, secretario, tesorero, fiscal, vocal, entre otros puestos determinados muchas veces con la única razón de llenar un formulario de protocolo, que a fin de cuentas no es más que un proceso y no se cumple a cabalidad la responsabilidad que requiere cualquiera que sea el puesto que usted ocupa.

Por esta y muchas otras razones es que no pretende en este apartado abrir una discusión entre cual sistema es el mejor o no, pero pretendo que usted pueda adoptar una posición más crítica con respecto a la responsabilidad que se requiere al mantenerse al frente de una organización o al menos para desarrollar una tarea para efectuar una fiesta de amigos. Pues aunque no lo crea, el principio que rige dirigir una empresa, un grupo organizado de una comunidad y una fiesta de amigos es básicamente el mismo, aprender a organizar y a delegar funciones.

Para dirigir en ciertas ocasiones usted debe aprender una secuencia lógica de pasos para llegar al destino u objetivo que se busca, por ejemplo si usted es un instructor de manejo sabrá que existe una serie de pasos que un alumno totalmente novato debe aprender antes que tirarse a la autopista, debe pasar de conocer el nombre de las partes básicas del auto y el movimiento básico necesario para aprender a cambiar de velocidad y marcha antes de rebasar a un camión grande, etc. Cuando usted enseña a alguien a andar en bicicleta (normalmente a niños) usted necesita decirle el nombre básico de las partes como pedales, manubrio, cadena, dispositivo de cambios, rayos, etc, incluso debe explicarle porque muchas veces requiere emplear ruedas auxiliares en la parte trasera para que aprenda el principio del equilibrio. Pero se sabe que usted en este punto está dando razones, aspectos necesarios y requeridos por parte de su aprendiz, lo que aún no le asegura que esa persona va a realizar la práctica de manera efectiva.

Ahora bien, supongamos que usted es quien dirige un barco y usted no lleva a nadie en su tripulación que sepa lo mínimo de cómo se navega un barco, entonces usted sabrá que por deducción lógica y consecuente cualquier situación adversa que suceda con la dirección del barco será su única responsabilidad. Lo que puede llevarle a usted a pensar en algunas opciones para sentirse más seguro de responder ante cualquier situación inesperada, dentro de ellas es mantener una comunicación constante con los guardacostas, con la ambulancia acuática para que lo tenga monitoreado en su ruta, o puede llevar consigo a otra persona que también sepa navegar para que lo auxilie en cualquier situación.

Pero como puede verlo en cualquiera de estas dos situaciones su posición no hace la diferencia entre el éxito o el abandono de alguna misión, porque siempre usted se mantiene en posición de dirigir, de dar instrucciones o de enseñar pero aún no tiene la certeza de que sus aprendices tienen la autoconfianza de tomar decisiones por usted ante alguna situación imprevista.

Cuando nos encontramos estructuras donde alguna o algunas personas tienen la única responsabilidad de tomar las decisiones, de dar “órdenes”, de proponer y disponer, se debe saber entonces de manera lógica y consecuente que cualquier situación acontecida en el rumbo de un proyecto es igualmente su única responsabilidad, por lo que deben responder por la voz acallada de las demás personas que conforman su grupo o “que se encuentran en su barco”. Entonces volvemos a la situación anterior donde quien dirige el barco debe tener algunas opciones que le aseguren ser asistido por otras personas ante cualquier situación, pero debe entenderse que estas opciones no deben ser escapatorias para desentenderse de la responsabilidad, sino herramientas para asegurar el éxito del objetivo perseguido, para garantizar a las personas la felicidad de ver los objetivos cumplidos sin arriesgar “la vida” de ninguno. En fin hablamos de que junto a la figura de un dirigente debe existir también el acompañamiento de otra figura.

Por tanto quiero aclarar que, no es que solamente dirigir sea incorrecto, lo que es incorrecto es creer que lo único que se debe aprender es el protocolo y por ende una secuencia lógica de pasos, que en cualquier momento puede verse alterada por situaciones inesperadas. Esto es que una estructura que sea muy rígida como una directiva (mensaje constructivo!! ^_^) no puede dejar bajo la lupa de la responsabilidad a una única persona o grupo de ellas, no se puede pretender que si existe un faltante de dinero es la única responsabilidad del tesorero, o que si existe algún fallo en la secuencia de las actas es por culpa del secretario (y nótese que la palabra culpa es ya en sí misma muy fuerte dentro de un grupo de personas que buscan el “bien” de otras), esto llevará por su propio peso a los conflictos internos clásicos de una estructura mal organizada que terminan por desunir a sus miembros (y esto cuando llega hasta la desunión es positivo, pues hay que recordar cuando se cae en conflictos legales y otros que prefiero no nombrar ^_^). Cierto es que debe existir la delegación de funciones pero con el sentido constructivo y de superación personal y grupal.

Por tanto la dirigencia debe mantener el espacio del acompañamiento en ambas direcciones, del líder a sus compañeros y viceversa, tampoco se debe pretender que solo el líder puede acompañar, los grandes líderes mundiales han estado rodeados siempre de personas fundamentales para él. Es por esto que existe la ley del círculo íntimo, que indica que el potencial de un líder es determinado por quienes están más cerca de él; es decir que usted nunca debe pensar que si usted es el presidente es porque su capacidad o inteligencia supera a las de sus seguidores o compañeros, o al contrario, decir que si usted no es el presidente o alguno de los miembros de la directiva es porque usted no posee la suficiente capacidad de desempeñar algún puesto o cargo allí.

Por el contrario, si vemos el lado positivo de todo esto, encontramos que la idea fundamentalmente es buscar un orden en las ideas, una directriz que nos asegure el éxito para alcanzar nuestros objetivos pero nunca buscar a una persona que “dé la cara por los demás” porque verdaderamente esa es una actitud cobarde de parte del resto, es huir de nuestras responsabilidades para que otro(s) respondan por una serie de actos o palabras.

Considero que el establecimiento de estructuras de dirección como directivas, comités representativos y otros, más allá de una lista de personas con un cargo, debe ser la manera más directa y fluida de promover el desarrollo de las actividades que nos lleven a cumplir los objetivos propuestos por el grupo; nunca debe ser la manera que dejar en manos de pocos el peso del grupo, sino que aún el resto del grupo considero que tiene mayor responsabilidad de apoyar a su directiva o a su comité, es el resto del grupo quien debe permanecer en constante diálogo con esas personas para buscar el bien común, debe ser el resto del grupo el que acompañe a su presidente o representante para que todos se vean beneficiados.

El acompañamiento es vital en cualquier proceso grupal de establecimiento de objetivos, el acompañamiento genera armonía y belleza. Tal como sucede en la música, donde existe una melodía que genera el ritmo pero siempre se acompaña de varios instrumentos o bien el mismo instrumento afinado en diferentes tonos para crear la armonía. Por tanto quien mantiene la batuta de un grupo no hace todo el trabajo, esa persona no es quien genera individualmente la música o alcanza sólo los objetivos, es una persona que tiene una visión tan amplia que le permite mantener con cuidado la coordinación del resto, les puede incluso proponer directrices de trabajo pero nunca hace el trabajo que le corresponde a cada uno, dirige pero acompaña para verificar, corregir y aprender del trabajo de los demás.

El líder puede incluso tener ideas más claras, concisas, determinantes, ordenadas y hasta puede que tenga la capacidad de concebir en un mismo instante la secuencia lógica de una actividad en un 95% de su realización, pero eso no indica que no necesita a las demás personas para que lo acompañen y le colaboren en el desarrollo de la misma actividad. Esa persona que tiene esa capacidad de poder ver más allá y de sentir cosas mas allá del momento en el que suceden, tiene por ende la capacidad de poder dirigir o si cabe la palabra de coordinar todo el trabajo, pero se acompaña del resto, puede ser que él piense pero el resto ejecuta (aunque en realidad el proceso no es tan tajante) pero existe la posibilidad que exista un líder que impulse, que mantenga el orden, la secuencia y que dirija, pero el trabajo es en equipo, todos trabajan por el mismo objetivo, cada uno de los integrantes del equipo cuenta, piensa, opina y realiza.

Acompañar requiere de una serie de características como tolerancia, afabilidad, respeto y otras aptitudes y actitudes de parte del líder (características que desarrollaré en la tercera parte de esta sección), acompañar cobija la idea del trabajo en equipo, de la colaboración y de la apertura al descubrimiento de nuevos talentos, de la auto motivación, amor por el trabajo y sobre todo genera un ambiente agradable para que las personas deseen continuar con el trabajo, con la superación personal y además el logro de objetivos que alcanzan la felicidad de las personas que serán beneficiadas por el desarrollo de las actividades de su grupo.

Recuerde que no existen límites para determinar a un líder, que las características personales deben ser respetadas y cuidadas antes de las características requeridas, pero que este asunto del liderazgo posee algunos rasgos claros como la promoción de las personas, de servir y no emplear para mí a otras y sobre todo el encuentro con la felicidad en lo que se hace y por quien se hace.